Balance Mensual
Diciembre de 2018

Contexto de mercado

Se consumó el divorcio entre los mercados y la Reserva Federal…

Hasta el último momento los mercados mantuvieron la esperanza de que la Reserva Federal moderara su discurso en su última reunión del año. No fue así, al menos no suficientemente. Tras su reunión del 18 y 19 de diciembre, la autoridad monetaria norteamericana reiteró sus expectativas de nuevas subidas de tipos de cara a este nuevo año sobre la base de una confianza inquebrantable en la futura solidez de la economía estadounidense. Los mercados, por el contrario, piensan que la Fed se equivoca, y temen que el proceso de normalización de la política monetaria en curso esté yendo demasiado lejos y demasiado deprisa, lo que podría acabar provocando una desaceleración del crecimiento más pronunciada de lo deseable o, incluso, una recesión.

Después de más de una década de idilio, sobre la base de una expansión monetaria sin precedentes, la relación de entendimiento entre los mercados y la Reserva Federal se ha roto. A partir de ahora, será el flujo de datos sobre las variables macroeconómicas relevantes (actividad, empleo, inflación…), el que vaya dando o quitando razón a la Fed y a los mercados, confirmando la continuidad de una fase expansiva sólida (el escenario de la Reserva Federal) o ratificando una desaceleración preocupante del crecimiento (el escenario temido por los mercados). Se ha abierto así una nueva fase en la economía y los mercados caracterizada por un nivel de incertidumbre superior al habitual, y que es previsible no pueda despejarse en meses, hasta contar con evidencia fundamental suficiente para confirmar quién tenía razón.

En este contexto, parece previsible que:

  • La volatilidad continúe siendo durante un tiempo anormalmente elevada.
  • A medida que vaya clarificándose quién tenía razón (si la Fed o los mercados) podría asistirse o a una importante recuperación de las cotizaciones o, en caso contrario, a una caída aún más pronunciada de las mismas. En este entorno no parece haber lugar a medias tintas, lo que debería ser fuente de importantes oportunidades, ya sea para posiciones alcistas o posiciones bajistas.

Mientras tanto, los mercados son siempre soberanos y, como siempre, habrá que estar a lo que ellos determinen a través de la evolución de las cotizaciones. Por el momento, arrancamos el nuevo año en tendencia bajista para las bolsas y alcista para la renta fija, particularmente para la deuda pública más solvente. Prudencia por tanto en estos primeros compases del ejercicio, y paciencia y mucha atención para aprovechar las oportunidades que vayan surgiendo en uno u otro sentido.

 

Comportamiento de los mercados

La consumación de la quiebra del entendimiento entre los mercados y la Reserva Federal resultó muy dañina para los mercados en diciembre, concretándose en un fuerte castigo adicional para las bolsas y también para la renta fija de relativa menor calidad crediticia. La bolsa estadounidense fue una de las más afectadas, con un retroceso sólo en el mes de diciembre y en cuestión de días superior al -9%. La bolsa europea se dejó algo más de un -5% en el mes, elevando su pérdida en el año hasta el -14.3%. Todas las clases de activos relevantes (con la excepción del bono alemán) despidieron el año en negativo. Incluso el petróleo, que había acumulado importantes ganancias en los tres primeros trimestres del año, cerró finalmente el ejercicio con una caída neta cercana al -25%. 2018 pasó ya a la historia como uno de los años más duros y complicados para los mercados de las últimas décadas.

 

 

 

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